Los retinoides son un grupo de ingredientes ampliamente estudiados. Pertenecen a la familia de la vitamina A y se ha demostrado que actúan sobre múltiples problemas de la piel. Ayudan a cuidar la piel y a combatir los signos visibles del envejecimiento, ya que contribuyen a mejorar la firmeza cutánea, a suavizar la apariencia de las arrugas y a corregir el tono desigual.
Si decides incorporar un retinoide a tu rutina de cuidado facial, debes hacerlo por la noche. Después de aplicar el retinoide, usa un aceite o un producto hidratante de tu elección. No olvides utilizar protección solar durante el día.
Combinar retinoides con ciertos ingredientes pueden aumentar el riesgo de irritación y sensibilidad. Se recomienda evitar los ácidos directos, los péptidos de cobre y la vitamina C, así como otros retinoides.
Por lo general, los retinoides empiezan a usarse cuando aparecen los primeros signos del envejecimiento, como líneas de expresión, textura irregular de la piel o decoloración. Esto suele ocurrir al acercarnos a la treintena o poco después de superar esta edad. Empezar con una concentración baja y aumentarla progresivamente puede ayudar a la piel a adaptarse.
Paso 1: Preparación
Productos para preparar y acondicionar la piel, permitiéndole aprovechar al máximo los beneficios de los tratamientos.
Paso 2: Tratamiento
En la fase de tratamiento es cuando se tratan los problemas específicos de la piel, utilizando fórmulas a su medida.
Paso 3: Protección
Productos para retener la hidratación y los beneficios de los tratamientos y para proteger la piel.
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La emulsión facial The Ordinary Retinol 0.3% Emulsion ayuda a combatir los primeros signos del envejecimiento, la textura irregular de la piel y las manchas oscuras. Gracias al retinol encapsulado, ayuda a suavizar la textura irregular de la piel y a reducir la visibilidad de las manchas oscuras. Es adecuada para todo tipo de pieles y está especialmente recomendada para quienes se inician en el uso de retinoides.
Empieza simplemente con estos 3 pasos clave: preparación, tratamiento y protección. Introduce nuevos productos de forma gradual para que tu piel se vaya acostumbrando.
No hay un tiempo de espera establecido entre un producto y otro. Sin embargo, te recomendamos que dejes que cada producto se absorba por completo en la piel antes de aplicar el siguiente.
Aplica primero los productos de textura más ligera y después los más densos. Utiliza primero los sérums a base de agua y continúa con los aceites y las cremas.
La piel de cada persona es diferente, por lo que cada uno tendrá una reacción distinta frente a los nuevos productos de cuidado facial. Lo más importante es ser paciente y consistente.



























