La piel de las manos, junto con la piel del rostro, es la que más está expuesta a las agresiones externas, a los cambios de temperaturas y al lavado frecuente, factores que alteran la barrera cutánea y causan la sequedad en la piel. Si la piel de las manos no está en buenas condiciones, no tardarán en aparecer los desagradables síntomas de la sequedad cutánea, como picor, tirantez y grietas. La piel en los nudillos de los dedos, entre los dedos y en el dorso de las manos es muy delgada, por lo que es más propensa a sufrir sequedad. A continuación, te aconsejamos cómo recuperar el aspecto saludable de tus manos.
Causas de la sequedad en las manos
Se dice que las manos delatan nuestra edad, ya que suelen ser la parte del cuerpo en que aparecen los primeros signos del envejecimiento mucho antes que en el rostro, al que solemos prestar más atención y cuidados. Entonces, ¿cuáles son las causas de las manos secas, ásperas y agrietadas?
- Lavado frecuente y agua caliente: con agua caliente se consigue eliminar bacterias de las manos, pero también los lípidos de la piel (también llamados ceramidas) que forman la barrera protectora de la piel.
- Falta de líquidos: se refleja negativamente en el estado de la piel.
- Rayos UV: la exposición excesiva a los rayos UVA y UVB provoca sequedad en la piel y aumenta el riesgo de la aparición de manchas de pigmentación.
- Sustancias químicas: el uso frecuente de detergentes, desinfectantes, cosméticos de mala calidad y de otras sustancias químicas altera la barrera protectora de la piel y puede producir sequedad en la piel.
- Frío: las temperaturas bajas, el viento y la nieve maltratan la piel de las manos. Los cambios de temperatura contribuyen a reducir la elasticidad de la piel, y esta se vuelve más propensa a las grietas.
































