



Descripción Ramon Monegal Bravo
Notas de cabeza Las notas de cabeza se perciben en los primeros minutos, inmediatamente después de la aplicación del perfume. Aportan la primera impresión del aroma, habitualmente son muy intensas, pero duran poco. | pomelo, pino, fresa |
Notas de corazón Las notas de corazón empiezan a percibirse después de las notas de salida, o sea, las llamadas notas de cabeza. Por lo general, duran 2-3 horas. | jazmín, rosa, clavo |
Notas de fondo La notas de fondo representan la última y la más duradera fase del perfume. Son las notas que va desprendiendo el perfume antes de desaparecer, normalmente son unas 4 horas, pero pueden durar incluso todo el día. | oud, notas ahumadas, madera ámbar |
| Tipo de fragancia | frutales, cuero |
| Concentración de ingredientes aromáticos | eau de parfum |
Una fragancia llena de osadía, virtuosismo y fuerza
El eau de parfum Ramon Monegal Bravo es la encarnación del valor y la fuerza noble. Se trata de una carismática composición de cuero, enriquecida con una inesperada caricia frutal y complementada por un sugerente velo ahumado de maderas preciosas. Este eau de parfum está dirigido a mujeres y hombres singulares que no temen manifestar su valentía. Su carácter destaca a la perfección gracias al humo mágico y a sus acordes excepcionales.
- fragancia frutal de cuero con notas amaderadas y ahumadas
- se inspira en el origen del perfume en el humo, del latín «per fumum»
- para hombres y mujeres singulares que desean expresar su valentía
Composición de la fragancia:
El concierto fragante comienza con unas notas superiores de grosella negra, dulces fresas silvestres, albaricoque, jazmín y rosa. A continuación, aparece un sutil toque de cuero español, complementado con clavo, canela y artemisa. La composición termina con una conclusión en la que se entrelaza el preciado almizcle con el musgo de roble y el cálido ámbar, complementados por el aroma ahumado de la madera de agar, de cedro y de abeto.
Historia de la fragancia:
El eau de parfum Ramon Monegal Bravo es una oda olfativa a la fuerza de descubrir la valentía propia. El perfumista Ramón Monegal vuelve con ella al origen absoluto de los perfumes, cuando las fragancias se elaboraban quemando madera de agar, cedro y abeto. El resultado es una magia hechizante, en la que los acordes de pétalos de rosa y jazmín se unen a un toque frutal y un toque de cuero español, como en una pipa de agua clásica.


