También recomiendo probar el agarre a la hora de elegir el rizador de pestañas para que encaje a la perfección en tu mano y sea realmente cómodo de manejar (si no, no tardarás en dejar de utilizarlo). Respecto al material, debería ser de metal hipoalergénico y silicona de buena calidad, pues el rizador está en contacto con los ojos. Por mi experiencia, te recomiendo la marca Tweezerman, un clásico de eficacia comprobada.
Por qué rizarte las pestañas
Las pestañas son como el cabello, solo que más finas y delicadas. Además, están unidas al párpado, por lo que al rizarlas, tiramos ligeramente de la piel, el ojo se abre y el párpado se levanta. Este efecto se nota sobre todo en las personas con la piel del contorno de ojos más madura o en aquellas que tienen los párpados caídos. A continuación, fijamos el resultado con la máscara de pestañas, aplicándola principalmente en las raíces (y menos en las puntas, para evitar que las pestañas pierdan su «curvatura» y caigan hacia abajo). Y ya está.
Antes de ponerte pestañas postizas u otras soluciones, prueba a utilizar un rizador. Seguramente te sorprenda ver lo bonitas que son tus pestañas.