Piedra pómez para pies
Usa una piedra pómez de forma regular y disfruta de unos pies suaves y sin durezas. Su superficie rugosa también es ideal para alisar la piel de los talones, los codos y otras zonas donde suele acumularse piel endurecida.
Cómo usar la piedra pómez
- Primero, sumerge los pies en agua caliente para ablandar la piel.
- Moja la piedra pómez y pásala suavemente sobre las zonas endurecidas que quieras tratar. La piel reblandecida se desprenderá con facilidad, dejando la superficie lisa y suave. No es necesario presionar; basta con deslizar la piedra suavemente.
- Enjuaga la piel de vez en cuando y repite el proceso hasta conseguir el resultado que deseas.
- Recuerda que la piedra pómez se desgasta con el uso, así que enjuágala de forma regular mientras la utilizas.
- Al terminar, seca bien la piel con una toalla y aplica una crema hidratante para pies o, si lo prefieres, aceite de coco para mantener la piel nutrida y suave.
Para que tu piedra pómez dure más tiempo, límpiala bien después de cada uso. Puedes frotarla con un cepillo de dientes limpio para eliminar los restos de piel que quedan atrapados en sus poros. De vez en cuando, hiérvela para eliminar las impurezas. Déjala siempre secar completamente al aire.
Materiales de las piedras pómez
Elige la piedra pómez que mejor se adapte a tus necesidades. La piedra pómez natural para talones procede de roca volcánica, generalmente de vidrio volcánico, conocido por su gran porosidad, ideal para eliminar la piel muerta. También puedes optar por una piedra pómez sintética, que reproduce fielmente tanto el aspecto como las propiedades de la natural.
¿Cómo eliminar la piel endurecida de otras formas?
Aparte de la piedra pómez puedes encontrar en el mercado toda una serie de productos destinados para el cuidado de los pies, como exfoliantes para los pies con micropartículas abrasivas para suavizar y masajear los pies, calcetines exfoliantes o limas eléctricas, que eliminan las durezas de la piel de forma fácil y rápida.
Además de la piedra pómez, puedes recurrir a otros productos y accesorios eficaces. Prueba un exfoliante para pies con microperlas que masajean y suavizan la piel, calcetines exfoliantes o una lima eléctrica, que elimina la piel endurecida aún más rápido.